“Mi cuenco de mendigar acepta hojas caídas” TANEDA SANTOKA 

La mendicidad ha sido para los monjes y desde los principios del Budismo, una manera de conseguir sustento. En Japón esta práctica se llama takuhatsu. El monje anda por los caminos y calles con su cuenco, donde las gentes colocan algo de comida o dinero a cambio de la recitación de algún sutra. Actualmente es una práctica meramente ritual, pero hubo un tiempo donde la manutención de comunidades enteras dependía del takuhatsu.

Este haiku del monje-poeta Santôka refleja el final de una jornada en que la suerte lo ha llevado por lugares estériles, aldeas azotadas por las malas cosechas y hogares pobres que no han podido desprenderse ni siquiera de un puñado de arroz. El resultado es un cuenco vacío donde por casualidad caen un par de hojas secas.

Extractos del Artículo de “El Zen de las cosas

NDB (Nota del Blogger): Quizás Taneda-san quiso dejar ver, con el concepto de “hojas caídas”, que tal era el grado de pobreza y necesidad que quería reflejar en el mendigo, que incluso llegaba el punto qué aceptaba cualquier cosa que se le tuviera a bien ofrecer (como en el caso de la naturaleza, que, en vez de los deseados frutos, tan solo dejó caer hojas…)