Vicente, compañero de viaje, nos dejas… pero tuerces a otro sendero, de tanta luz, desdibujado. Mas sabes bien, Vicente, a dónde vas; astuto y feliz viajero
El fallecimiento repentino de este buen compañero nos dejó en silencio durante varias semanas.
Gracias a esa brújula infalible –su sincera y discreta sonrisa–, está claro que alguien tan aplicado en todo cuanto emprendía sabría controlar, en ese desconocido y esperanzador viaje póstumo, cuál iba a ser la dirección de su destino.
I. Potencia felina desata aquél que un día retozó; ajeno al zoo aprendió, libre, precisión y arte en la caza
II. Junto a su manada alegre, tú dale tiempo al felino… Límite no hay, ni freno, para el titán del Segre
Dos estrofas bastan para dejar entrever de una forma muy sutil, el dolor que vivió , a temprana edad un viejo amigo tras un grave incidente.
En la primera parte, sus cualidades y ascenso laboral. Mi colega de Lleida, a diferencia de los amigos de su edad sacrificó, o más bien aprovechó, su tiempo libre para perfeccionar su personalidad y se cultivó a nivel profesional hasta que recogió el boomerang de la suerte y se situó en un buen cargo de directivo, sin renunciar a su espíritu creativo –reflejado en todo cuanto ha emprendido–.
Y en la segunda, se recrea en un horizonte, sin duda, esperanzador: el apoyo de la familia y de los amigos, y su actitud de superación y el futuro.