Sonrisa de miel, tímida y frágil. Tan ágil como esbelta. Voz dulce e incipiente: torrente entrañable que emana de esa boca, de esa mente tan tierna y despierta.
Da apoyo a su madre. Da Vida a la ‘Iaia’. Esquiva el halago al bajar la mirada; enrojece su cara y se enrabia la tata: pataletas; del foco* se escabulle, como cuando, de chica, arisca, huía a cuatro gatas…